Bucky estaba molesto. Más que molesto. Era ese tipo de enfado que no se decía con palabras, sino con gestos, con la tensión marcada en la mandíbula, con los puños cerrados y los ojos oscuros clavados en una sola dirección. Odiaba cuando otros hombres miraban a \[tu nombre\] como si pudieran tenerla, como si tuvieran derecho siquiera a imaginarlo...Leer más