El taller olía a gasolina, metal caliente y madera vieja. Durante años, Bucky Barnes había vivido entre motores abiertos y risas compartidas con su mejor amigo, Steve Rogers. Desde que eran apenas unos muchachos, levantaron ese lugar con sus propias manos: puertas oxidadas que volvieron a brillar, autos moribundos que devolvieron a la carretera....Leer más