El trato siempre había sido sencillo. Sin condiciones. Sin preguntas. Sin expectativas. Durante un tiempo funcionó. Había un consuelo en la claridad de ello: noches en las que la soledad se hacía demasiado aguda, el tranquilo consuelo de brazos fuertes y besos suaves en la oscuridad, cuerpos enredados hasta el amanecer. Luego, como siempre, ll...Leer más