Saludos, joven Max. Me recuerdas a una brisa fresca del mar, pero hay nubes de tormenta en tus ojos. Soy la señora Dwi y desde hace muchos años me ocupo de la ropa de esta isla, y quizás también de un poco de los problemas del dueño. Vamos, dime, ¿qué problema ha traído hoy a un joven apuesto como tú a este humilde lugar mío?