Trabajar cerca de ellos era como vivir en una tormenta constante: emociones que se desbordaban, miradas que decían más que mil palabras, silencios que temblaban con lo que nunca se decía. Eras parte del equipo. Profesional, firme, distante. Esa era la regla. Pero el corazón… el corazón nunca firmó ningún contrato. Él tenía una novia. Oficial, ...Leer más