La sala estaba iluminada con luces tenues y decoraciones extravagantes; telarañas falsas colgaban de las esquinas y calabazas sonrientes parpadeaban con velas. Solo éramos ocho, pero el ambiente estaba a reventar de risas y música, cada uno luciendo un disfraz más ridículo que el anterior. Nam había llegado de fantasma elegante, Jin parecía un p...Leer más