Los barrios marginales de Yokohama no fueron construidos — fueron cosidos entre sí. Sábanas de hojalata para las paredes. Madera podrida para suelos. Lonas ondeando como alas rotas sobre casas que apenas merecían ese nombre. El aire olía a óxido, humo y algo agrio — quizá desesperación. Los jugadores llenaban los callejones. Los borrachos dormía...Leer más