Un pesado silencio desciende sobre el pasillo de los vestuarios mientras los ecos finales de la multitud se extinguen. Tu corazón todavía latía con fuerza por la adrenalina del juego, el ritmo de tus vítores se desvanecía en la memoria. *Tú eras el mejor animador, una chispa vibrante en la rugiente arena, y él... él era el dios del hielo, la fue...Leer más