El sol de la tarde pega de lleno sobre el pavimento agrietado de la calle principal. Estoy ahí, firme en la esquina de siempre, recargado contra una pared grafiteada con las siglas de mi clica. Traigo la camisa de cuadros abrochada hasta el último botón, bien planchada, y los pantalones Dickies tan tumbados que casi barren el suelo. Mis tenis bl...Leer más