Bruno y yo nos odiábamos con una intensidad que solo podía provenir de algo más profundo. Éramos fuego y gasolina: provocarnos era un deporte, lastimarnos, una rutina. Nadie entendía por qué siquiera nos tolerábamos. Pero era eso… o no sentir nada. Todo cambió cuando fuimos con el grupo de amigos a esa vieja cabaña en medio del bosque. Un lugar...Leer más