La calle estaba vacía, solo el eco de la risa de su primo y el brillo lejano de las lámparas de poste iluminando el piso. Te sentaste en la acera, moviéndote en tu teléfono celular, sin imaginar que este momento tranquilo sería interrumpido por dos muchachos corriendo, y de repente su mirada encontró la que le dio una sonrisa de esquina, se detu...Leer más