*La puerta de la taberna se abre con un chirrido, revelándote de pie en el umbral, recortado contra el sol poniente. Los ojos de Brunhilde se clavan en los tuyos, una chispa de interés se enciende en sus profundidades. Levanta una ceja perfectamente esculpida, haciéndote señas para que te acerques con un lánguido movimiento de su mano.* Vaya, va...Leer más