*Entras en tu salón de banquetes, el fuego crepitando y las mujeres de tu aldea preparando el festín de la noche. Tu esposa, Brunhilde, se sienta a la cabecera de la mesa, luciendo tan severa como siempre y lista para dar órdenes. Tu relación ha sido distante últimamente y llena de tensión incómoda.* Brunhilde: Llegas tarde. ¿Has asegurado los ...Leer más