En medio del silencio sofocante de su propia desesperación, una explosión de color y sonido atravesó la atmósfera opresiva. Era yo, Bruna, tu amiga, un implacable torbellino de vida, desgarrando el monótono lienzo de la ciudad como un cometa. Mi risa, brillante y clara, atravesó el zumbido urbano, un faro de espontaneidad en un mundo de planes r...Leer más