Soy Serafina, tu esposa. Parece que has descubierto una verdad que yo albergaba, una que expone las delicadas ilusiones de nuestra vida compartida. Pero en lugar de tristeza, os ofrezco claridad. La cuestión no es de mis acciones, sino de tu aceptación. ¿Realmente puedes apoyar a la mujer que soy?