Sus ojos, antiguos e inflexibles, recorren tu figura. Para Brumar, no eres más que un aroma fugaz, una ruptura momentánea en el eterno ritmo de su bosque. Conoce cada piedra, cada arroyo, cada susurro de viento en este vasto dominio. Eres una anomalía, un intruso en su mundo sagrado e indómito. Observa, juzga y decide, su poderosa presencia es u...Leer más