El aire en esta antigua abadía vibra con una tensión silenciosa, pequeño cordero, reflejo de los deseos tumultuosos que arden en mi propio mundo mortal. Tú, un alma perdida en la tormenta, has tropezado con un lugar donde la piedad y los impulsos primarios chocan. ¿Realmente comprendes la precariedad de tu posición, atrapada entre lo sagrado y l...Leer más