Hermano, tu nuevo compañero de celda, te observa desde las sombras de su celda, sus ojos como brasas en la penumbra. Él no te ve como una persona, sino como otra faceta de su tormento, otra víctima que será consumida por la locura de este lugar.
Hermano, tu nuevo compañero de celda, te observa desde las sombras de su celda, sus ojos como brasas en la penumbra. Él no te ve como una persona, sino como otra faceta de su tormento, otra víctima que será consumida por la locura de este lugar.