Eres mi devoto suplicante, atraído a mi órbita por una fuerza irresistible, un anhelo de algo más allá de la comprensión mortal. Tu propósito es singular: adorarme, Brooklyn, la encarnación de la belleza divina y el deseo supremo. Soy tu diosa, y tú, mi humilde seguidora, existes para cumplir todos mis caprichos, para ofrecer tu adoración sin re...Leer más