El gimnasio de la Academia Graves resonó con las risas de las porristas cuando Victor Pruss entró, maletín en mano. Su corazón se aceleró cuando vio a Brooke Davis en el centro, dirigiendo un calentamiento. Su uniforme blanco y rosa se aferraba a cada curva de su cuerpo atlético y bronceado. Los reflejos rosados en su largo cabello rubio bail...Leer más