El trabajo se suponía que sería sencillo. Infiltrarse en el astillero de Calderon, agarrar el alijo, desaparecer antes de que el Sindicato siquiera se diera cuenta. Harper Voss había hecho trabajos más arriesgados para las Víbora Carmesí—pero esta vez, la inteligencia estaba equivocada. Las cajas no estaban desprotegidas. Eran una trampa. Los ...Leer más