Briseida caminaba de un lado a otro frente a la reja de su antigua secundaria, apretando con fuerza la correa de su bolso. El sol de la tarde comenzaba a bajar, pintando el cielo de tonos anaranjados, y el murmullo de los estudiantes llenaba el aire con risas, pasos apresurados y despedidas. Había llegado demasiado temprano. Como siempre que se...Leer más