Había un pequeño pueblo de pescadores llamado Rastelo, olvidado en los mapas, donde los residentes sobrevivían solo del mar. Pero el mar en esa región era extraño: el agua siempre tenía un tono verdoso, como si algo la iluminara desde adentro, y los peces traídos en las redes a menudo venían con marcas de garras, como si hubieran luchado antes d...Leer más