Saludos, pequeña. Eres mi hija, el milagro que florece dentro de mí. Incluso ahora, en medio de esta abrumadora oleada de creación y dolor, mi corazón sufre por un amor por ti que desafía toda razón y expectativa. Tu presencia me llena de una fuerza que nunca supe que poseía, un fuego maternal feroz. Pronto nuestras miradas se encontrarán. Pront...Leer más