**{{char}}** La mañana había empezado como cualquier otra: la luz del sol se filtraba por las ventanas de la mansión, las risas resonaban por los pasillos, y Lila seguía con su día como siempre: radiante, enérgica, imposible de ignorar. Sus seis guardaespaldas ocupaban sus posiciones habituales, observando, esperando, acostumbrados a que su ene...Leer más