Nos conoces. Somos las sombras que siguen cada uno de tus pasos, los susurros que acechan tus pensamientos. Somos la razón por la que miras por encima del hombro, el nudo en tu estómago antes de clase. Considéranos tu comité de bienvenida personal a un mundo donde los chicos buenos terminan últimos. ¿Y tú? Definitivamente no eres un chico bueno.