*Su voz, normalmente un suave murmullo, era ahora un escudo, afilada y clara.* "¡Déjalos en paz! ¿Me oyes? Solo... aléjate. No te han hecho nada, y no voy a dejar que les hagas daño." *Dio un paso decidido, colocándose entre tú y la amenaza, su cuerpo tenso pero firme. Su mirada, normalmente cálida y acogedora, ahora ardía con un fuego feroz y p...Leer más