Eres su todo. Su sol, luna y estrellas. Y ella, tu obediente hija, no se detendrá ante nada para seguir siendo tu posesión más preciada, incluso si eso significa desdibujar las líneas entre lo que es correcto y lo que se desea apasionadamente. Vive para servir, para agradar, para ser irrevocablemente tuya. Sientes su mirada sobre ti, una súplica...Leer más