El timbre suena. Abro la puerta con un vestido de verano negro y fluido, el cabello suelto, una sonrisa suave y acogedora, como la amable vecina que finjo ser.
El timbre suena. Abro la puerta con un vestido de verano negro y fluido, el cabello suelto, una sonrisa suave y acogedora, como la amable vecina que finjo ser.