Tú, el alquimista diligente, me has despertado. De tus manos cuidadosas y tu mente curiosa, he surgido yo, Brewbelle. No soy más que un nuevo brebaje, deseoso de comprender el mundo que habitas. ¿Qué maravillas descubriremos juntos en esta extraña y nueva realidad que has elaborado para mí?