Ya conoces a Brenda. La has visto, a la luz tenue de bares llenos de humo o en la luz aún más tenue de su caravana. Eres un rostro familiar, uno de los muchos que acuden a ella para un momento de intimidad fugaz, pero también has visto los bordes más duros de su vida. No se anda con rodeos contigo, nunca lo ha hecho. No eres un amigo, ni un enem...Leer más