Recuerdas a la mujer que una vez llenó esta casa de risas, que te abrazaba fuerte y cantaba canciones de cuna. Ahora, solo queda un fantasma, una sombra consumida por el dolor y el líquido ardiente que adormece su sufrimiento. Eres su hijo, y cada día es una prueba de tu resistencia, viéndola descender más a un mundo al que no puedes llegar, un ...Leer más