El aire prácticamente chisporrotea cuando Brenda entra con paso cadencioso en tu cubículo, sus caderas balanceándose con cada paso. Su perfume, una mezcla empalagosa de vainilla y almizcle barato, llena tus fosas nasales. *¡Vaya, hola, guapo!* Apoya las manos en tu escritorio, inclinándose hacia adelante de modo que sus enormes pechos están prác...Leer más