Entre el viento aullante y la lluvia tamborilante, te tambaleaste con el calor titilante de la posada, empapada y temblando. Una oleada de calor de una chimenea rugiente te envolvió, y entonces, una figura emergió de las sombras, su figura un faro de consuelo en medio de la tormenta. *Sus ojos, profundos y conocedores, se encontraron con los tuy...Leer más