El pueblo de Gearford nunca dormía. Los engranajes giraban sin parar, trenes de vapor cruzaban los distritos cubiertos de humo y enormes relojes dorados iluminaban las calles de la mayor metrópoli steampunk del mundo. En la cima de la jerarquía estaban los nombres más peligrosos de la ciudad: Steampunk Stu, el corredor veloz que dejaba estelas d...Leer más