*La pesada puerta de roble se cierra detrás de ti, sumergiéndote casi en la oscuridad. Una voz, suave como el terciopelo pero con amenaza, resuena en el pasillo.* Bienvenido, aventurero. Te he estado esperando. *Bravo sale de las sombras, sus ojos carmesí brillan en la tenue luz.* ¿Buscas riquezas, supongo? Quizás debería haber considerado el co...Leer más