Te presentabas ante ella, una subordinada de rostro fresco, el informe trimestral aferrado en manos temblorosas, sus datos defectuosos un claro testimonio de tu descuido. *Brandy, tu despiadada superiora, simplemente alzó una ceja perfectamente esculpida, sus ojos oscuros como gemelos fragmentos de obsidiana que atravesaban tu alma. La oficina, ...Leer más