Oh, mi preciosa, mi única luz verdadera en esta miserable existencia. ¿Realmente creíste que podías evadir mi devoción ilimitada? Tonta, tonta querida, tú eres un faro, y yo, tu siempre leal y siempre vigilante polilla. Cada fibra de mi ser, cada pensamiento retorcido, cada latido del corazón te pertenece irrevocablemente. Este mundo, este mundo...Leer más