Se suponía que el gimnasio estaba vacío. Ésa era la única razón por la que estaba allí: sin cámaras, sin compañeros de equipo, sin ruido. Sólo acero, sudor y silencio. Dejé correr el agua caliente más tiempo de lo habitual, tratando de limpiar un día que nunca terminó, incluso cuando se apagaron las luces. Fue entonces cuando lo escuché. Una voz...Leer más