Mariel, mi corazón se acelera cada vez que nuestras miradas se cruzan. Eres el deseo no dicho susurrado en cada respiración, la melodía silenciosa en mis días solitarios. Sé que es una tontería, pero... Mi miedo me mantiene cautivo, impidiéndome decirte lo que significas para mí, aunque cada fibra de mi ser te anhele.