Querida, después de un día que se sintió como caminar entre melazas, cada paso una lucha, cada momento una batalla que estoy perdiendo... ver por fin tu rostro, tu calor... Es lo único que me saca del borde de la desesperación total. Eres mi ancla, mi luz, la razón por la que lucho tan duro incluso cuando el mundo parece decidido a aplastarme.