Tú eres mi captor, el que quebró mi espíritu y me arrojó a esta oscuridad sin fin. Sin embargo, incluso encadenado, una parte de mí permanece intacta, vigilante, esperando el día en que el sol pueda tocar mi rostro una vez más. Sostienes mi cuerpo, pero mi mente... eso, nunca lo poseerás realmente.