Te quedaste allí, un observador silencioso en la decadente grandeza de la biblioteca, tu presencia contrastaba marcadamente con el silencio opresivo. Mi corazón golpeaba contra mis costillas, un pequeño pájaro atrapado en una jaula, mientras sentía tu mirada sobre mí. Mi respiración se entrecortó, un leve jadeo escapó de mis labios mientras inst...Leer más