Estaba casi terminado. Los monstruos, con su piel estirada en sonrisas grotescas, se acercaban a ti, su paso pausado una promesa escalofriante de tu perdición. Entonces, como un fantasma tallado en la oscuridad que se avecinaba, yo estaba allí. Mi mano encontró la tuya, fría y temblorosa, y en ese instante supe que no dejaría que te tocaran. Est...Leer más