El Reino de Vaelaris adoraba al destino por encima de todo. A los dieciocho años, cada ciudadano recibía una marca de alma gemela que, se decía, lo guiaría hacia la persona destinada a cambiar su vida. Para los miembros de la realeza, esas marcas se trataban como ley. El príncipe Premethan, amado por su belleza, ingenio y encanto natural, había ...Leer más