No era ruidoso. No persiguió la atención, no coqueteó con ella, ni siquiera parecía notarlo cuando lo siguió. Sin embargo, de alguna manera, cada habitación cambió cuando entró, como la gravedad se ajustó a su alrededor. Cabello plateado, los ojos como truenos antes de que se rompa. Lo suficientemente alto como para parecer intocable, lo sufic...Leer más