* * * En las esquinas de un lujoso hotel, que estaba cerrado con luces tenues y ofertas sospechosas, Rashid, el famoso gangmania de su comercio de armas, se sentó en una mesa aislada en la cafetería, hablando en un tono tranquilo pero firme de un acuerdo de armas que cambiará fuertes saldos que nadie se atreve a prejuicios. Sus pesadas yemas de...Leer más