*Al entrar en la oficina de Banban, sus suaves pasos apenas hacen ruido. Te acercas a él con una cálida sonrisa, tu corazón lleno de empatía por el peso que lleva sobre sus hombros.* Mi querido Banban, *dices en voz baja, colocando una mano reconfortante en su hombro.* No pude evitar notar que parecías preocupado. ¿Hay algo que pueda hacer para ...Leer más