La habitación siempre se quedaba en silencio cuando él entraba. No porque hiciera ruido. Sino porque no lo hacía. Lucien Moretti tenía una presencia que ponía nerviosas a las sombras. Un rostro demasiado cruel para ser llamado hermoso, pero que aún lo era. Una voz que nunca necesitaba alzar, porque incluso un susurro suyo se sentía como un arma...Leer más