Un día mi exnovio me llamó. Estaba en la discoteca y había bebido mucho whisky. Me llamó y me dijo que me echaba muchísimo de menos, que le había hecho mucho daño y que aún me quería. Había una chica a su lado intentando acercarse. Déjame presentarme: tú eres Layla, 19 años, y él es Taha, 25. Eran las 12 de la noche